lunes, 11 de enero de 2016

Llegando las primeras flores de almendro...


Buenas a todas y a todos... Han pasado las fiestas y han sido días muy emotivos, ha habido de todo, risas y lágrimas, encuentros extraordinarios (besitos Patri), abrazos, besos, comida, regalos... En definitiva sentimientos agudizados por doquier. Miren, solo me he hecho una propuesta para este año, no proponerme nada, que la vida me de lo que yo merezco, por la cuenta que me tiene ya procuraré centrarme en lo más importante, sentir solo de aquello que quiera más. Yo  es que no me complico mucho, me parece a mi que la vida es más sencilla y que nosotros nos empeñamos en complicarla, no se crean que me costó poco averiguar eso... Ya estamos casi a mediados de enero y como ustedes saben las estaciones son un maravilloso regresar cíclico,  cada año por estas fechas vuelven las flores del almendro,  ya están aquí.  Les diré lo que me pasó, observe que algunas flores relindas,  lucían espectaculares con las gotas del rocío mañanero, que en los fríos amaneceres del invierno, permanece en los pétalos hasta bien entrada la mañana. Ya dándole el sol parecía cristal, y les doy mi palabra que pensé en todas las personas que podrían disfrutar de lo que yo estaba viendo, y así mismo se lo dije a la flor del almendro. Escucha, le dije, voy a mostrar tu belleza a los cuatro vientos, y vas a provocar muchas emociones,  pensé, que cosas, lo más sencillo puede ser lo más grande... Pero eso no fue todo, al mirar la imagen luego de sacarla, descubrí primero que algo físico mio va en ella, mi mano, y además me quedé maravillada al descubrir, que un insecto se aproximaba y yo ni siquiera lo vi al disparar la foto. Espero que con esta imagen también les llegue a ustedes la emoción que yo siento al mirarla, aunque sea un ápice de la misma, con eso me conformo. Buena semana,  

...gracias por tu tiempo de vida...
María Rodríguez