domingo, 14 de febrero de 2016

Cada ser humano, en cada momento... Solis - Parque rural de Anaga en Tenerife


Me dijo: "el móvil es una pantalla y como tal actúa", hablábamos de lo que sucede cuando nos manifestamos a través de este aparato, más exactamente cuándo nos comunicamos de forma escrita por chat. Es evidente que nunca será lo mismo hablar cara a cara que chatear por un teléfono, eso no tiene vuelta de hoja. Pero a mí me vino a la cabeza todo un cúmulo de dudas al respecto. Me pregunté por ejemplo, ¿hasta dónde una pantalla de cristal nos sirve como escudo?  y realmente  ¿de qué nos protege, de nosotros mismos o de los demás? Claramente tenía razón, como casi siempre, "es una pantalla que como tal actúa". Miren, yo pienso que la verdad de cada uno es la que es, no aquella que los demás quieran escuchar, es la que es,  y sería lo básicamente correcto, lo humano, pensar siempre lo que se va decir, y que lo que al cabo se dijera fuera lo que uno siente, ni más ni menos, lo que sientes es tu verdad, en resumen hablar todas las veces con la verdad, "de cada uno", claro. Yo considero que eso es muy difícil, una utopía, y ya de entrada cuestiona  la cordura, esa cualidad que determinan los que saben más que yo, que poco se, como básicamente propia de una persona que se desarrolle en sociedad de manera correcta. La cordura directamente, y bajo mi humilde opinión siempre, dice que mientas si es preciso, para adecuar tus palabras al buen juicio, a la prudencia, a la sensatez, todas estas cualidades, a mi manera de ver implican la posibilidad de hacer un cambio de la realidad, o sea que puedes falsear, es más debes, si eso es lo más sensato, o lo más coherente, bajo tu punto de vista siempre, no olvidemos este magistral detalle. Un ejemplo, imagínense que fallece un familiar, y hay que comunicar la noticia a una persona cuyas condiciones de salud no son buenas, tiramos de la prudencia, y del buen juicio, y quizá optemos hasta por no decírselo, y lo hagamos más adelante cuando su estado mejore, si nos pregunta por el fallecido, le mentiremos, porque somos "prudentes", ni más ni menos, estaremos protegiendo a los demás. Otro ejemplo, al chatear por el teléfono móvil una pantalla nos separa de nuestro interlocutor, eso implica que la cosa no es como si habláramos directamente con ella, donde el mecanismo verbal es de un 35% y el resto es gestual, o sea no verbal, imagínense la importancia. Pues bien, la pantalla nos roba un tanto por ciento muy alto de la información de la otra persona, al margen de que también nos sisa la que nos entraría por los oídos o por los otros sentidos, el olfato o el tacto. Yo voy a hacer una pregunta, ¿alguien jamás ha echado mano del buen juicio, de la prudencia, de la sensatez y protegido por la invisibilidad que da una pantalla no ha mentido para caer bien o agradar?.  Yo creo tenemos una aspiración inconsciente y genéticamente atada a los cimientos humanos,   que es la tendencia a querer caer bien, a agradar. No es algo ciego ni obsesivo, pero ahí está, nos vestimos, nos comportamos, nos desarrollamos intelectualmente... siempre con el objetivo en mente de que nuestra vida en la sociedad, sea lo más agradable posible, para ello premisa importante es que los demás nos acepten, y miren si no es antes es después, pero no podremos evitar solapar tras la cómplice pantalla,  a  un "Nosotros" que quizá no diga siempre lo que siente,  que  tal vez muchas veces  diga aquello que los demás quieren oír, y no aquello que es su verdad.  No se alarmen, no estaremos haciendo nada malo, estaremos actuando con cordura, porque sabemos que en ese determinado momento nuestra verdad no es prudente ni sensato exponerla, bien por el daño que consideremos poder causar, o bien porque apreciamos que no se comparte nuestro criterio, y quizá es más coherente cambiar un poco la realidad. Al fin y al cabo yo creo que nos protegemos a nosotros mismos unas veces y otras protegemos a los demás, instinto básico de cualquier "Ser Humano", el que es tan único e individual, que tiene en su mano establecer los valores que le indique su corazón en el momento adecuado, no somos maquinas, somos un batiburrillo de terminaciones nerviosas, al que no se le puede establecer cualidades con un sistema de pautas estándares, sencillamente porque cada ser humano es único y cada momento de la vida también lo es. Les  comparto hoy unas imágenes que hace unos días mi hermana, que fue de paseo  por Anaga, llegó hasta Solis en la Mesa Vargas, y desde allí fotografió el pico Teide mientras el sol bajaba a esconderse tras el mismo...Buena semana para todas y todos.  

                                                                         ...gracias por tu tiempo de vida...
                     María Rodríguez 
Desde Anaga mirando el  pico Teide - Tenerife
Desde Anaga mirando el  pico Teide - Tenerife