domingo, 21 de febrero de 2016

De trabajar para Vivir, no lo contrario. Pico Teide en Tenerife, se vistió de blanco


Estos días el pico Teide, por estas tierras donde vivo en Tenerife, se ve abrigado de un manto blanco precioso, llegó la nieve, lo que viene siendo agua para nuestro acuíferos, extraordinaria la naturaleza me enamora sin más... Estaban los dos jugando y Lucas le preguntó algo, Móni le contestó: no me acuerdo, no me acuerdo de eso, le dijo... él, se la quedó mirando pausado (este niño parece no tener prisa nunca) y luego me miró a mí, con esa carita que se le dibuja tan adorable, y dijo: "tía, es que ella se desacordó de lo que me iba a decir"... Nos reímos los tres con ganas, casi me lo como, les sale natural a los dos hacerme feliz. Días después leí de alguien que sabe más que yo de la vida un rato, que el ser humano es libre cuando hace lo que desea, y yo en ese momento recordé la anécdota vivida días atrás y lo que dijo mi sobrino, a los seres humanos se nos desacordó que las cajas de muertos no tienen gavetas, que no nos podemos llevar nada en ese último viaje, que donde sí las tenemos es en el corazón, y esas si las podemos llenar en nuestro tiempo de vida.  Pasé tiempo analizando aquella frase, se me abrió un mundo de posibilidades. Cuando algo se me enrolla en la mente le echo días a tirar del ovillo, le vi muchas vertientes al tema, pensé por ejemplo que hacer lo que a uno le apetece en todo es imposible, eso está claro, así que bajé el listón y me enfoqué solo en el trabajo. Recapacité sobre cómo nos buscamos la moneda laborando, a veces en algo que nos desagrada pero ganamos más, y otras en algo que nos agrada aunque no nos aporte dinero a raudales (... dinero: aquello que sirve para comprar, se obtiene generalmente, que no siempre, invirtiendo nuestro tiempo de vida en realizar una acción remunerada, da igual que nos sintamos bien, muy bien, superbién, o fatal, mal, muy mal realizando cada vez ese trabajo... Tiempo de vida: "es lo más grande", y dura poco, poquísimo, "poquitísimo", "un poquillo"...). Y me digo, si para poseer cosas, muchas, cuantas más y de mayor lujo e innovación mejor, tengo que emplear innumerables horas del breve tiempo que tengo de vida, encima haciendo algo que no me gusta, que no deseo, pues va a ser que no, no me sale la cuenta por muchas operaciones que realice. Es que me gusta tanto cada segundo de aliento vital, que definitivamente prefiero tener menos cosas de esas materiales, y más de las otras emocionales. No crean que permanezco ajena a los adelantos maravillosos que los seres humanos han implementado, no hablo de marxismo ciego, no es mi estilo, ni siquiera me refiero al comunismo, prefiero los sistemas sociales donde el estado de derecho protege mi libertad (hasta cierta manera, ya sabemos todos), desde luego  hablo de ser austera, pero no con el dinero, ese me lo gasto en lo que quiera y me apetezca o yo decida, me refiero con mi periodo de existencia, que menos que gastarlo también en algo que me haga feliz,  en algo que me apetezca también.  Al final y definitivamente llegué a la conclusión de que lo más que se acercaba al sentido común, es hacer aquello en lo que uno está bien o se le aproxima, y trabajar para vivir, no vivir para trabajar. He comprobado que cuanto menos equipaje llevo más autonomía tienen mis acciones, más cerca del concepto de libertad estoy, puesto que obro según mi propia voluntad, aunque no me olvido que estoy sujeta a un orden superior. Anoche en uno de esos momentos agradables de vida compartí velada con unas amigas, una de ellas comento que sale de su casa a trabajar a las 9 de la mañana y regresa casi a las nueve de la noche, tiene hijos, y no le queda otra que arañar momentos de vida agradables, por donde puede, en su trabajo. Me quedé unos momentos ensimismada pensando, y es que yo soy una aprendiz,  si pudiera ser, que esas mentes encargadas de establecer el orden superior, esos raciocinios privilegiados que instauran las fronteras de las libertades para que el ser humano viva en paz. Los que bajo el manto del respeto, la coherencia, la responsabilidad moral, la cordura, y muchos más valores, deciden donde se pone el límite en el que ningún ser humano este por encima ni bajo otro. A mí me encantaría saber si ellos o cualquiera de ustedes que me lee, créanme si les digo que todas las opiniones las respeto por igual, si consideran que es lógico, racional que de 24 horas que tiene un día dediquemos, como mínimo 6 a dormir, 4 a alimentarnos y asearnos, sumen otros momentos dedicados a quehaceres propios, y 10 horas de trabajo. Igual está bien el reparto y yo soy una exigente, aclaro que las horas de trabajo no te harán ser millonario, no, solo para escapar, para vivir cada día temeroso de perder lo que tienes, que no es un Bugatti, no, es un piso para vivir bajo techo, cuya hipoteca te desangra, te tiene esclavizado, quien dice piso dice cualquier otra cosa básicamente necesaria para desarrollar una existencia digna. Yo les reconozco que en mi ignorancia, sigue sin darme la cuenta y sigo pensando que nos hemos desviado del fin primordial por el que venimos a esta vida, Vivir. Un saludo muy entrañable para ti que has dedicado tu tiempo de vida a leer estos mis pensamiento. Buena semana.