viernes, 18 de marzo de 2016

De cuando la vida se presenta entre muchas sombras y pocas luces...



  Estos días siento que el alma se me hunde en un abismo de incomprensión cuando escucho las noticias, montones de seres humanos desheredados de una vida digna, me atrevería a decir que desheredados incluso de una vida, porque si se quedan nadie les garantiza que no la pierdan en cualquier momento...Miren, a mí no me cuenten historias de motivos que tienen los países receptores de estos éxodos humanos, para cerrar sus fronteras y dejarlos fuera, a la intemperie de la muerte, es que no me interesan. ¿Saben lo que sí me interesa?, me tiene hablando sola que por los lazos del destino yo nací aquí, donde los conflictos armados quedaron en la guerra del 36, pero muy fácilmente pude haber nacido allí. Me paro a mirar y no importa dónde, de cualquier allí que padezca un conflicto en el que las vidas no valgan más que una bala, donde los derechos humanos universales, esos que están por encima de países, religiones o costumbres, campan por su ausencia. No quiero que los mandatarios de cualquier país del mundo justifiquen su negativa a prestar asilo, por muy buenas que estas justificaciones puedan ser, lo que quiero es que se acabe la sinrazón y prime la coherencia.


 La vida de cualquier ser humano debe ser protegida, pero es que nunca vamos a entrar en razón. Hablan de refugiados cual si hablaran de calabazas, porque no sé qué país solo permite la entrada de no sé cuántos asilados, que si otro país dice que para entrar tienen que tener no sé qué requisitos... Venga ya, que son personas, niños, mujeres, hombres, padres, madres, hermanos, abuelos, hijos, parejas, son un tú o un yo, familias enteras que abandonan sus hogares, su patria, su origen, todo, huyendo del hambre, de la injusticia, del terror, de la muerte...Yo haría lo mismo, huir, salvaguardar la vida de mis seres queridos y la mía propia y ustedes, básicamente ¿qué harían?, y puestos en camino, ¿que desearían encontrar?. Pues eso, si en lo simple esta la respuesta y todos coincidimos en ella, porque todos a una igualmente no dejamos de permitir que unas élites ensimismadas en proteger otros intereses, razonen y se dediquen a encontrar una solución, en la que prevalezca la salvaguarda de la vida y la dignidad de esta. Supongo que será porque en mi pobre entendimiento la razón no me asiste, y no llego a comprender que loco criterio hace que un ser humano que se considere tal, anteponga la política, porque al final no es más que eso, política, a la justicia, la coherencia, la razón, a la protección de lo más preciado que tenemos "La Vida" y la dignidad con que esta es vivida. Esto de que les hablo no es ni mucho menos un ensoñación loca, es la más pura realidad de una especie que nace vive unos años y muere, no hay más, no hay vuelta, ni retorno, no hay segundas oportunidades para volver a  nacer, tenemos una vida simple y llana y yo considero que el sentido de esa vida tiene que ser otro, no puede ser el de venir a sufrir  lo que no está escrito durante el periodo que nos dure esa existencia. Tenemos en este planeta lo necesario y más para existir en la más absoluta de las felicidades, luego la individualidad de cada uno decide cómo afrontar su camino, cada segundo de vida elegimos de qué manera hacemos y nos tomamos las cosas, haciendo de esa existencia una mejor o peor experiencia, y ya es bastante complicado lidiar cada día con las circunstancias naturales, pero eso es vivir. Ahora, que andemos quitándole la vida al próximo o haciéndosela invivible, por motivos que claman a la cordura porque se acercan muy mucho al desatino, como son las guerras, los conflictos armados, y todo lo que ello conlleva yo eso no lo entenderé jamás. Hemos sido capaces de evolucionar de manera asombrosa con nuestra maravillosa inteligencia, y yo me pregunto no hemos sabido ser capaces de usar ese conocimiento para desterrar de este mundo la idea, de que la vida misma y la dignidad con que se vive "no" se respete y proteja por encima de todo. A veces creo que no estoy bien de la cabeza, porque he llegado a la conclusión de que el problema más importante no son los derechos establecidos, ni las religiones, ni las leyes, el problema es quien instaura las disposiciones que rigen estos estamentos. A mí me gusta muchísimo aprender, es una de las cosas que más me gusta, aprendo hasta de lo mínimo, y he llegado a la conclusión, esto es solo mi humildísima opinión, que los grandes cambios en la historia, en la conducta de la humanidad, no los han conseguido los estamentos antes nombrados, ni las leyes, ni las religiones, ni otros, nada, los han conseguido los movimientos de seres humanos que exigen sus fundamentales derechos. Eso me hace pensar que si escupimos el trozo de manzana que nos tiene dormidos – como dice la cantante Bebe – es capaz que seremos nosotros los que cambiemos la historia, esa que a nadie le gustaría vivir, pero que hay muchos seres humanos que hoy por hoy la viven entre tímidas luces y muchas sombras...

... gracias, muchas, por tu tiempo de vida...
María Rodríguez