domingo, 8 de mayo de 2016

Animales... Derechos... Cambios de paradigma


Sentí alegría, como si las emociones anduvieran acariciándome los adentros con un suave revoloteo, esa clarividencia dichosa de que algo se está haciendo bien... Costa Rica cerrará zoológicos y liberará animales". A veces parece que no soy yo la que busco la noticia, más bien que ella me encuentra a mí. Hace unos días hablando con los niños, me preguntó Pedro si a los animales se los protegía, supuse que se refería a los derechos de los mismos, qué si había una policía de perros y otra de gatos me dijo riendo. Ahí se quedó un buen rato en esa cantinela, nombrando los más variopintos animales, mientras la risa perfilaba en su rostro pliegues de felicidad. ¿Saben de esas cosas que el dinero no puede comprar?, pues esta es una. Mi gesto mostraba igualmente una mueca feliz porque él sabía que así no era, pero intuía que algo parecido debía ser. Tiene mi sobrino la mitad del camino andado por la concienciación en el respeto más básico, porque yo pienso que para uno ser respetuoso con el resto del mundo, ante todo le tiene que venir de dentro una intuición de lo que es correcto, como un presentimiento innato, idiosincrático de la vida misma, porque esa es su esencia, vivirla en respeto con lo que ella nos brinda, me parece a mí. Le dimos candela al portátil y abrimos esa ventana maravillosa al mundo de los mundos. "Derechos de los animales" pusimos en el buscador, y la Declaración Universal de los Derechos del Animal fue lo primero que nos devolvió el señor Google. Aclaramos algunos términos que él no entendía bien, por ejemplo "universal", quiere decir que todo el mundo y en todo lugar, debe proteger a los animales, o sea cumplir los derechos que contiene este documento - le dije -. El niño me miró y adivinen, ¿saben qué me pregunto?: - ¿proteger de quién, tía?-. Caramba con mi sobrino, me sacó los colores: el rojo de la vergüenza, y el gris de la desilusión. De cualquier manera lo miré a la cara y le conteste: -son unas normas que tienen que cumplir todos los "seres humanos", y que se han creado para proteger a los animales, básicamente, del propio "ser humano"- Pedrito. Jolín, en esta ocasión hubiera pagado por no ver aquella mirada triste, y esa media sonrisa de incredulidad, esa que se nos pone cuando estamos a punto de romper en risa, esperando que la otra persona nos diga que su último comentario fue pura broma, aunque en el fondo nubes grises de realidad incomprensible se adivinan en el horizonte de nuestra imaginación. Me embelesó un pensamiento, ¿cómo le digo que los seres humanos también tenemos unas normas para proteger a la especie de sí misma? Bueno, corramos un tupido velo al ratito de silencio que envolvió el espacio, y en el que ni él ni yo dijimos ni "mu", él porque no entendía nada, y yo porque lo entendía todo... Abrimos la página y nos dispusimos a aliviar esa rara sensación que nos invadía, pues no se crean que la cosa mejoró, porque a medida que leíamos los artículos el tema tenía menos sentido, y yo pensando todo el tiempo en que para la humanidad igual. Los Animales: tienen Derecho a la vida, al respeto, a la atención y cuidados, "a vivir libre", a no ser explotado, a ser salvaguardado... a que sus derechos sean defendidos. Yo leía los derechos y sus matices y lo miraba. Nada. Sin palabras. El chiquillo no hacía ningún comentario, no es para menos. Si bien muchas personas se rigen por estos valores, más que normas, es evidente que en el mundo hay muchas incoherencias con lo que en esa Declaración Universal se expone, y para verlo no tenemos que ir más allá de nuestra cotidianidad. Pasó por aquí y me preguntó qué escribía, y le dije que enCosta Rica, un país de América, han decidido cerrar sus zoológicos y dejar en libertad a los animales, miró el mapa que hay en la pared, por el que a veces viajamos en segundos hasta lugares lejanos, yo también lo miré y sin decir nada le señalé Costa Rica, él tomó un "post-it", de esos papelillos con goma para pegarlos en cualquier lado, esos que nos sirven de memoria externa, dibujó una cara feliz y me pidió que lo pegara encima, que él no alcanzaba... Ahí está, cada vez que alguien viene y me pregunta, yo cuento el porqué, todos se sorprenden y alegran... Mi sobrino y yo no hablamos mucho del tema, pero los dos esperamos lo mismo, que un día no tenga papelillos porque están todos en el mapamundi de la pared.

...gracias por tu tiempo de vida...
María rodríguez