martes, 3 de mayo de 2016

De Fe... Del poder de Poder. El Boquerón -Tenerife


Hace unos días tuve una conversación con una amiga, es algo mayor que yo y me lleva ventaja en experiencias de vida. Muchos momentos felices y otros varios que no lo han sido tanto, han conformado un devenir cotidiano entregado siempre a los demás, primero en su hogar de nacimiento, luego en su propia casa. A mi manera de ver, mi amiga, es un ser íntegro en lo más básico. Toma decisiones diariamente que en su mayoría salvaguardan y protegen a los suyos, a su familia, aunque no olvida, no deja de preocuparse por aquellos que sin ser estirpe, ella considera seres queridos. Es implacable con el maltrato, porque considera que la existencia de todo ser vivo es de respetar, no distingue entre seres humanos y animales a este respecto. Sus valores la llevan siempre por el camino del respeto hacia el resto de los seres y del entorno, cualquiera que este sea. Yo la quiero, de eso no me cabe duda, y aprendo de ella todo aquello que yo pienso un valor inestimable de saber, basado en su experiencia, en el aprendizaje que ha ido adquiriendo de sus propias vivencias, de su propio yo. Desgraciadamente en los últimos tiempos, han surgido algunos problemas en su vida que la relegan al plano de lo incontrolable, donde no está en la mano de uno resolver una situación. Al escucharla hablar tengo la sensación, de que patina sin control sobre el hielo que forma el miedo bajo sus pies, se desliza por senderos de incertidumbre unas veces, por los de la esperanza otras. Es que mi amiga tiene a un familiar muy querido, al que le están haciendo pruebas médicas por un problema serio de salud, aunque todos confiamos en la buena resolución de esta situación, mi amiga, no deja de estar muy asustada. Hace unos días como decía, charlábamos de todo un poco, de los hijos, de sus nietos, de los amigos, de los sinsabores y las alegrías de la vida, me contaba de lo duro de no saber qué va a ocurrir con su problema, yo me quedé pensando, ¿a qué se aferra uno cuando no hay nada empírico a que agarrarse, como consolar a mi amiga?... Ella pareció leerme el pensamiento, porque me contó una historia que tal vez contestaba a mi pregunta. Hace unos años una hermana suya estuvo a punto de fallecer, tan a punto que ya la familia hablaba de los servicios funerarios. Es católica, y su fe la hace creer, tener esperanza ante la duda de lo que pueda ocurrir, su llama de la confianza en que lo mejor será lo que suceda, ilumina la oscuridad de sus terrores ante una vieja de la guadaña que merodea... Estando su hermana con las maletas ya dispuestas para partir hacia otra forma de vida, cuenta que una tarde en la que el llanto y la desesperación torturaban sus minutos, en la impotencia de unos acontecimientos imparables, se encaró con un crucifijo que ya acompañaba sus pasos por largo tiempo. Su tono se volvió en un grado más serio, trascendental diría yo, "lo miré y le pedí por mi hermana, y entonces, Dios me habló, sin palabras, pero me habló" - me dijo -... Ya desde ese momento ella supo que su hermana no iba a morir y así se lo dijo a toda la familia, muchos años después su hermana sigue viva, muy viva, se recuperó y salió de la lista inminente de La Parca. Luego de unos segundos le pregunté, ¿tienes aun ese crucifijo? ," sí, pero nunca más he vuelto a sentir lo que aquel día". Yo medité un momento mientras mi amiga claramente rememoraba en su imaginación, aquella experiencia que la circunstancia había traído al presente. Me pareció de una osadía irrespetuosa opinar sobre su fe, o sobre su experiencia mística, yo no soy nadie para enjuiciar al respecto, ni si quiera para opinar, lo único que le dije es lo que ya está inventado, que la fe mueve montañas, que la confianza es capaz de romper cadenas que parecen irrompibles, y que casi todas las religiones apuntan a que el ser humano está hecho a imagen y semejanza de su creador... Durante días le di vueltas al tema, es tal la convicción que tenemos en cuanto a que los Dioses de cada religión todo lo pueden, que la duda ante el ruego no existe. Cuando un ser humano pide a su creador en momentos de verdadera necesidad, su fe es inamovible, es limpia en su petición, es perfecta en la seguridad de que le será concedido lo que solicita, no cabe el recelo, porque las deidades omnipotentes todo lo pueden. Yo no he vuelto a hablar de ese tema con mi amiga, pero no dejo de pensar en una idea, si ella se pone delante de ese crucifijo nuevamente, a sabiendas de que tiene confianza plena y certeza de su poder, y pide, pide con auténtica fe, ¿qué puede pasar? Los símbolos solo son eso, o sea que vale el que cada uno tenga de su religión, si ustedes lo hicieran con los símbolos de su propia religión, ¿qué creen que podría pasar? ¿Pedir con la certeza absoluta de que va a ocurrir, garantiza el éxito de lo implorado?, ¿es por eso tan poderosa la fe? Espero que a mi amiga todo le salga bien, de verdad que lo espero, y también espero que se plantee estas cuestiones, porque ella, tal vez sin saberlo, vislumbró que quizá tenemos los seres humanos el poder de poder.
...gracias por tu tiempo de vida...
María Rodríguez
El Boquerón - Tenerife 
El Boquerón - Tenerife