sábado, 25 de junio de 2016

El silencio que tenemos dentro. Monasterio de Arkadi - Isla de Creta

Monasterio de Arkadi - Isla de Creta         
Me gusta esa acepción de monasterio, esa que lo describe como un lugar de encuentro, un espacio muy personal e íntimo donde cada uno conecta con su Dios, el que haya deseado elegir, cualquiera que fuera el mismo. Y entonces pensé que la característica especial de estos lugares, lo que más prima entre sus muros, y como un efluvio que los rodea, es el silencio. 
Monasterio de Arkadi - Isla de Creta         
Considero, que aquí no solo se habla de la hueca e inmaterial realidad, aquella que evidencia una clara y nítida ausencia de sonidos, no. Hay otro silencio, aquel que existe más allá de estar cualquiera en un lugar aislado, inhibibo de todo sonido que pueda ser percibido por el oído humano. Y es que el ruido no solo habita fuera de nosotros, también dentro de nuestro yo mora un ruido incesante, el de nuestros pensamientos. Dicen que tenemos al día más de 60 mil ideas, pues imaginen, ese mismo día cualquiera solo tiene 1400 minutos. Saquen la cuenta si quieren, casi a una idea por segundo, impresionante, no me digan que no. Miles de afanes pendientes de volar hacia su realización en un momento mejor, cuando tengamos más tiempo. Mientras, nuevas ideas aterrizan en la pista de nuestra mente y se suman a la vorágine de proyectos, recuerdos, temores, deseos, intenciones... Ruido y más ruido que nos mantiene ocupados en un constante "lo que pudo haber sido, lo que fue, el presente no me alcanza, mañana lo conseguiré". Una voz interna que no cesa, en un constante murmullo que muchas veces se erige en nuestro propio enemigo, el mismo denuesta nuestra valía ateriendo nuestra ilusión, poniendo en duda nuestros actos, en definitiva agotando nuestra energía de vida.Hay que parar, poner distancia entre nuestros bulliciosos pensamientos y nuestro yo, ese yo que precisa del silencio absoluto para poder no solo ser ese pensamiento, sino el todo. Ser consciencia, estar presentes, ser el tablero de ajedrez y las fichas al mismo tiempo. En esa famosa metáfora, las piezas siempre están en lucha y siendo el tablero parte intrínseca del juego, él nunca gana ni pierde, él es un observador imparcial. Lo que pensamos, incluso lo que sentimos no conforma nuestra identidad, nosotros no somos nuestros pensamientos.

Monasterio de Arkadi - Isla de Creta         
Se me antoja que si aprendemos a parar, a controlar ese diálogo constante con nosotros mismos, a estar en silencio, que si fuéramos capaces de descubrirnos en la trastienda de nuestra cabeza, animando el fuego de miles de ollas que hierven al tente de nuestro pensamiento compulsivo, que si nos percatáramos de que el 90 por ciento de lo que pensamos hoy, ya andaba en nuestra cabeza ayer, y que probablemente mañana estará también, que si nos viéramos no como la charla que escuchamos en nuestra cabeza, sino como el testigo mudo de la misma,  entonces seriamos un todo presente, un río en calma que proyecta la luna, seriamos el sosiego que puede ver a través del caos que nos rodea con diáfana claridad. Ya lo dijeron antes que yo, la paz viene de dentro, como todo, es perder el tiempo buscarla fuera. Sentir paz y armonía con el mundo y a pesar de él, dejarnos sentir para encontrarnos a nosotros mismos, y en conciencia con el todo conectar con la frecuencia del amor que anega todo lo que existió, existe y existirá.

...gracias por tu tiempo de vida...
María Rodríguez

Monasterio de Arkadi - Isla de Creta         
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