sábado, 9 de julio de 2016

Desierto de Alamogordo, en el estado de Nuevo México


El lugar perfecto para perderse en el encuentro con uno mismo. Es espectacular como pocos parajes, inmenso, de una belleza surrealista. De un blanco deslumbrante que ciega la retina, se confunde la arena blanca con la inmaculada nieve, en una simbiosis de textura y color que enredan al ojo humano, y lo llevan al dilema de equivocar lo que ve. Ustedes ya supondrán que un día esta masa de arena fue un océano, un mar, un salpicar de espuma blanca, un fondo de albo coral. 

Curiosamente la arena es fría, será por el frio yeso que forman sus partículas de sal. Hizo bien su trabajo el tiempo, también el sol supo laborar, y el viento ese incansable viajero, ese puso cada cosa en su lugar. Un hábitat yermo y bello, donde las temperaturas son una montaña rusa que viaja desde los extremos más fríos hasta los más calientes. Con eso y todo la vida se abre paso y brota entre el más árido de los terrenos... Una vez más hay que reconocerle a este planeta el maravilloso arte que le brota por doquier, una vez más hay que reconocer el sentido tan extraordinario de vivir cada regalo que él nos brinda. 

...gracias por tu tiempo de vida...
María Rodríguez
Desierto de Alamogordo, en el estado de Nuevo México
Desierto de Alamogordo, en el estado de Nuevo México
Desierto de Alamogordo, en el estado de Nuevo México
Desierto de Alamogordo, en el estado de Nuevo México