domingo, 24 de julio de 2016

El mar que llevo dentro. Playa de Jover - Tenerife

Playa de Jover - La Laguna - Tenerife  (María Rodríguez)
Dicen algunas personas que han nacido cerca del mar y que vivieron por años en sus cercanías, que sienten claustrofobia si no lo ven por algún lado. También dicen que en sus adentros, en sus más íntimos deseos, casi inconscientemente, andan buscando un puerto por doquiera que van. Parece que el mar no es solo una masa ingente de agua salada, se adivina en la zozobra de quien lo anhela, ese poder que inunda los sentidos, esa mágica atracción entre quien lo mira cada día y el que es mirado.   
Uno nace donde nace porque así lo establece nuestro destino, nadie elige, esto es una lotería. Por lo tanto y una vez la suerte está echada, y llegamos a este mundo según y donde, solo queda valorar lo que nos tocó en suerte y vivir, que no es poco. Yo descendí de la nada para venir a quedarme por un tiempo en esta vida, en una isla donde el mar se asoma por cada lejanía, irremisiblemente la sombra de ese gran azul se vuelve parte de la idiosincrasia, de los sentires de una. 
Playa de Jover - La Laguna - Tenerife  (María Rodríguez)
La primera vez que viajé  fuera de estas islas, hace ya algunos años, tuve la fortuna de recorrer parte de Andalucía, en la península de España. Me aventuré tierra adentro consciente de dejar atrás, a muchos kilómetros, cualquier océano, cualquier playa, cualquier puerto de mar. En la primera noche, en el primer atardecer por aquellas bellísimas tierras, me ocurrió un fenómeno curioso. ¿Saben ustedes de esas alucinaciones que a veces dibuja nuestra mente, en el intento de hacer real lo imaginario? pues eso me pasó. Al mirar al confín de aquellos extensos campos de olivos, en la lejanía pude ver el mar, y digo pude ver porque por mucho rato me debatí entre la realidad y un espejismo. Eso ocurrió el primer día, y aunque en los siguientes era más consiente cada vez, la ilusión de ver el mar me rondó todo el viaje. Es incuestionable para mí abrigar cierta necesidad, cierto depender esencial a atisbar esa gran masa de azules marinos por algún lado, en cualquier horizonte de mis días.
...
Que libre campo es el mar.
nadie lo asurca ni siembra,
ni tiene majanos blancos,
ni tiene lindes ni cercas.
Fruto es el peje en la barca,
si el campesino lo pesca;
hay que adentrarse sin miedo,
hay que meterse en la brega,
hay que bogar duramente
contra el viento y la marea,
bajo el sol que no perdona,
bajo la noche sin tregua.

(Fernando García-Ramos)

...gracias por tu visita...
María Rodríguez

Playa de Jover - La Laguna - Tenerife  (María Rodríguez)