lunes, 22 de agosto de 2016

De darnos un merecido descanso


De cuando a veces el cuerpo tiene sus razones… Es decir, somos humanos y al igual que para morir, para enfermar no hay circunstancias inmejorables que nos protejan, ni obedece a  edad el hecho. Pareciera que no  se somete a nada el morir o el enfermar, así como nada  nos exime del constante riesgo. 

Aun así, yo creo que hay momentos en los que ese  cuerpo nuestro  da señales, nos indica a todas luces que debemos parar. El mayor tesoro que tenemos, nuestro templo,  nuestra herramienta de vida, nos da muchas veces la oportunidad de tomar medidas. Nos avisa físicamente de que debemos plegar velas,  dejar que el viento barra de nuestra nave el cansancio, el hastío, la fatiga, el  agotamiento físico, por ende el psíquico, el mental . Como dice ella “bajarnos del mundo”, descender del vivir cotidiano y respirar. Inhalar la esencia del estar vivo, esa evidencia racional de que alguna vez nos tenemos, nos merecemos, en suma nos debemos mimar. Darnos un merecido descanso, un me paro sí o sí, como si fuera un “kit kat”. Cada uno lo que pueda, un mes, una semana, unos días… un tiempo para reiniciar, unas vacaciones, una pausa para el ocio, para el descanso, para holgazanear. 

Ya sé que no somos eternos, que cualquier cosa nos indispone de gravedad, pero atender las razones del cuerpo sin lugar a dudas, me parece a mí por propia experiencia,  ayuda a una existencia más grata, de mejor calidad. Yo creo que hemos perdido un poco el tino, porque inexplicablemente por lo general vivimos para trabajar, y no trabajamos para vivir como debería ser. El vivir es efímero, es corta la vida, hay que estar presente para observar con detalle la realidad que nos rodea. Mirar sin pudor lo importantes que somos, todos, no me canso de decirlo. Espero que cada uno de ustedes encuentre una justificación, una razón que argumente el merecido descanso al que tienen derecho, ese de justicia al que a todo el mundo le hace tanto bien. No entro en detalle pero cualquier cosa vale, simplemente que están vivos y que  aquí no venimos a sufrir, venimos a ser felices a vivir, a disfrutar de lo más básico, del existir… Cada momento está siendo el más pequeño y el más grande, quinto día en el cuaderno de Bitácoras…




…gracias por estar…
María Rodríguez