jueves, 15 de septiembre de 2016

De lo especial que es lo humano. Salamanca

¿Qué hace a un sitio especial? El ser humano que lo puede ver, escuchar, oler, disfrutar, también por su puesto valorar y respetar... eso lo hace especial. Si este planeta estuviera en soledad, en ausencia humana, no sería especial, sería un mundo más de tantos. Se me hace que la "infinitud" de la galaxia abarca "infinidad" de mundos. Me cuesta mucho pensar lo contrario, que somos único universo, único cosmos, hasta única forma de vida, me cuesta, siempre me ha costado. No existe fin descubierto ¿cómo se puede entonces dar fe absoluta de tener la exclusividad en la existencia?
Pues eso, el que los humanos caminemos por esta Tierra no es baladí, han tenido que suceder muchos acontecimientos harto importantes. El proceso de la evolución humana no ha sido peccata minuta, han pasado muchos atardeceres desde que en los mares primitivos, el sol coció una atmósfera diferente. Una con oxígeno libre que dio pie a los primeros organismos unicelulares. Pienso que algún respeto se merece el ser humano evolucionado, ese que hoy pisa este planeta. Miren, no voy a entrar en si realmente algunos de esos humanos avanzan o más bien retroceden, involucionan, "de todo tiene que haber en la viña del Señor" dice mi madre. Lo cierto es que al fin y al cabo las mentes pensantes con corazones sintientes, son las que determinan la importancia, el valor de las particularidades excepcionalmente únicas de este mundo. 


Salamanca es especial, como lo es cada rincón de esta casa que en renta nos da la vida, no más por cuatro días como quien dice. Porque la vida es finita, y antes o después abandonamos la morada sin remedio, y ahí queda todo, "todo", para los que vienen atrás. Nos sale a cuenta porque el alquiler es ridículo, dejar la casa igual o mejor que la encontramos al llegar. Es decir sí beneficio a este planeta me favorezco yo, directamente por lo tanto también mi familia, mis amigos, mis conocidos, el resto del planeta... "y yo". Será egoísmo, pero si todos somos así de egoístas, no hay de qué preocuparse por como dejaremos la estancia al partir, en el último viaje.
Repito Salamanca es especial. El tercer país con más Patrimonios de la Humanidad es España, por detrás de Italia y China. Esta nación tiene 44 lugares patrimonio cultural y natural del mundo, ya no solo de este país, del mundo. Eso quiere decir que para estos lugares, ciertas zonas y monumentos, tienen una idea clara de protección ante cambios sociales y posible destrucción. Se trata de preservar en el tiempo estos lugares especiales, como herencia común de la humanidad. Llámenme loca, pero creo que esta premisa debiera ser aplicada a todo el planeta, a todo. Pienso que todo él es Patrimonio de la Humanidad, no propiedad privada de un ser que tiene de promedio vivible  80 años. Este chiringuito está en pie hace más de 4.000 mil millones de abriles, no nos pertenece ¿cuándo nos daremos por enterados de ese detalle?
A todo esto Salamanca tiene una de esas 44 menciones patrimoniales que se reparten por toda España. Palacios, conventos, iglesias, puentes, casonas y plazas, se reparten por una ciudad relinda que retorna al pasado viviendo en el presente y mirando al futuro. Pero yo soy más de campo, y me tiro a las afueras, la belleza se prolonga para disfrute de los sentidos, me quedo con todo porque todo me gusta, los valles, montañas, foresta, caminos y ríos. Insisto Salamanca es especial, y el fotógrafo de estas imágenes, C. Fraile, también lo es, trasmite el postureo de la naturaleza cual si él formara parte de ella, en total simbiosis con la misma. Me encantan tus fotos, eternas gracias. 

...gracias, no me canso, por ser y estar...
María Rodríguez