viernes, 23 de septiembre de 2016

El agua, fuente de consciencia. Deborah Walkeres

¿No les ha pasado que a veces tocan un tema, el que se tercie, y de pronto se sucede el arribo de cuestiones, conversaciones, encuentros y desencuentros, sobre ese tema? Pues eso me ha pasado a mí con la cuestión del agua estos días. A principios de esta semana hubo un problema con unas tuberías en el municipio. Durante dos jornadas el agua salía del grifo con una fuerza inusitada, y hasta un poco turbia por momentos. Al final el tema se arregló, y en defensa de la empresa privada que lleva aquí esos menesteres, les diré que estos contratiempos acuosos no son cosa habitual. Normalmente el agua llega a nuestros hogares con meridiana corrección y buena calidad. 
Hace unos días le grababa un mensaje de audio a una Amiga, una gran Amiga, mientras regaba mis plantas. Le conté lo que estaba haciendo en un intento porque entendiera los sonidos de fondo, y mis vaivenes en la voz. La verdad es que no se me ocurrió decirle lo extraordinario del hecho, pues saciar la sed de mis matas es una labor que me encanta. No le di más importancia a la cosa, en clara obviedad de que hablaba con un ser sensible y sintiente hasta las trancas. Al cabo mi Amiga me contestó, y entre otras cosas lindas me dijo: "...el agua vehiculiza todo. Creo que por ella corren los pensamientos y todo lo que se tiene que acomodar en "nuestra cajita"". 
Me habló de otro tiempo de su vida donde un precioso jardín formaba parte de su cotidianidad. De lo extraordinario del contacto con la naturaleza, y de cómo ansiaba la llegada de la tarde, cuando se tercia el frescor del ocaso, para dar rienda suelta al rito de regar su jardín. Todo ello, mi Amiga, lo aderezaba con el matiz de una maestra de la palabra, el sentimiento, y un especial "feedback" con la naturaleza y su esencia. 
Cada vocablo lo hice mío, porque verdaderamente es una actividad enriquecedora desde que uno empieza hasta que acaba. Mientras dejo que el agua fluya de la manguera, mis manos que no saben estarse quietas, van limpiando lo que alcanzan de hojas secas y hierbajos, de hijos "impródigos". Mis ojos deambulan inquietos, en un intento por desahogar la floresta de la naturaleza más salvaje. El agua que fluye saltarina de la manga empapa la tierra seca, se dibuja tras la ausencia del chorro, un oscuro cerco que bordea la mata, un manso aroma a humedad, a natural fragancia...

Tengo muchas plantas en mi jardín, árboles en mi huerta, cada mañana los miro mientras tomo café, me recargan de energía y enriquecen mis sentidos. Se enciende una voz de alarma cuando observo hojas agónicas, mustias, tristes, siento como se les escapa la existencia... Su vida, pienso, está en mis manos, en las mías y en las de aquel chorro de la manga... qué maravilla eso del agua.

Hace poquitos días, casi sin querer, me encontré con esta maravillosa artista. Yo así lo pienso, ya saben que mi criterio del arte es muy personal. Deborah Walkeres, una experta en dibujo, una artista fantástica del lápiz. Certeras palabras las que un día salieron de su boca "Siempre he considerado el dibujo, como el proceso fundamental del que crecen todas las formas de arte". Esboza trazos tan perfectos esta mujer, que ante algunas replicas dude de si eran instantáneas o acuarelas. Ella, por esas extrañas coincidencias, con frecuencia incluye el agua en sus trabajos, acantilados, ríos, el mar... Sus pinturas muestran el realismo del agua en movimiento. Exhibe tal profundidad y transparencia en sus acabados, que uno busca en lo finito del cuadro, lo infinito de lo natural. Fantástica
Deborah Walkeres
  "...1994 Masaru Emoto tomó unas muestras de una fuente de agua pura en Japón, congeló unas pocas gotas y las examinó bajo un microscopio electrónico. Fotografió las muestras que mostraron hermosos hexágonos cristalinos parecidos a copos de nieve. Emoto tomaría entonces agua de un río contaminado, la congeló, fotografió unas gotas y comprobó que la imagen que aparecía en ellas no era un hermoso hexágono sino una forma desestructurada. Es como si el agua fuera sensible al entorno donde se halla. El agua no sólo recoge información sino que también es sensible a los sentimientos y a la consciencia."
(Fuente: La magia del agua. Entrevista a Masaru Emoto http://www.concienciasinfronteras.com/PAGINAS/CONCIENCIA/emoto.html)

...gracias por ser, por tu inestimable presencia...
María Rodríguez


Deborah Walkeres

Deborah Walkeres

Deborah Walkeres

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