miércoles, 26 de octubre de 2016

Cuentos y leyendas de cataratas. Iguazú Entre Argentina y Brasil


Mucho tiempo atrás, en la historia de la evolución, vivía en el río Iguazú, Boi. Una imponente y temida serpiente, un monstruo. Los indígenas guaraníes, cumplían la tradición de sacrificar una bella doncella y entregársela a Boi. Yo no opino, solo comparto, y esto es una leyenda, terrible, pero una leyenda, la tiraban al río, para ofrecérsela a la serpiente, eso dice el fábula. Cuando este hecho ocurría, todo el resto de las tribus guaraníes, no importaba lo lejos que habitaran, venían al evento. 
Ocurrió que en una ocasión en la que la joven india Naipi iba a ser sacrificada, se enamoró de ella el joven jefe de la tribu, Tarobá. La belleza de la india llevó a su enamorado a intentar escapar con ella, después de infructuosos intentos por anular la celebración de la ofrenda. Cuenta la leyenda que Naipi se echó al rio con la muchacha, cuando Boi, la terrible serpiente, en un arranque de rabia encorvó su lomo partiendo el curso del río. Se formaron entonces las cataratas, y los árboles que la bordean se dice que son los amantes, convertidos estos por el monstruo en su furia desmedida. ¿Saben de esa extraordinaria cortina de agua que cae en cascada? es la cabellera de la dama que permanece así unida a la historia. Boi desapareció en las profundidades de La Garganta del Diablo, y desde ahí observa que los enamorados no se unan jamás. Pero se sabe que el amor todo lo supera, por eso se cree que los días que el sol dibuja el arco iris en la cascada, en realidad son ellos, Naipi y Tarobá que se consolidan en su amor eterno.


                    ... gracias por la visita...
                       María Rodríguez