jueves, 27 de octubre de 2016

Lluvias en Tenerife



No es poco el trabajo, ni baladí la cuestión...Son temas mayores, esos de nubes, ciclos del agua, mar y sol. Son cosas de altas esferas, de alisios y cúmulos que preparan el chaparrón... Me gusta que vuelva el otoño, las lluvias, las hojas a caer, hasta el frío, aunque algunas veces eche de menos el calor. Que se suceda el ciclo de la vida es algo maravilloso, que yo pueda verlo y compartirlo con ustedes, es realmente extraordinario. Miren, esta imagen la tome ayer, al despertar el día. Iba yo camino de mis quehaceres, y me tuve que parar, porque el espectáculo tenía tela. Eso, ese lugar, está en la zona nordeste de Tenerife, frente a las costas de Bajamar, Tejina y Valle de Guerra. Grandes cúmulos de aspecto algodonoso, recogían agua del mar. Grandioso este planeta, la vida. Claros y nubes dejaban pasar los rayos de Lorenzo que en ese momento comenzaba su jornada laboral. El matiz amarilloso del que se vestían las nubes parecía surrealista. Simplemente bello en el más hermoso sentido de la palabra. Siento que la cámara no captara mejor la conexión vaporosa, que unía mágicamente el mar con la nube. Yo lo veía perfectamente, así como veía un sutil arcoíris que remataba divinamente la estampa. Me quedo con todo de ese momento, con todo. Pero no me lo quedo para comparar, cada momento de vida es inédito. Me lo quedo para atesorar bienes emocionales en mi corazón. Es que he pensado que como en la caja no me cabe nada, ni coche, ni casa, ni joyas ni dinero, nada, eso no debe ser de importante valor. En las cajas solo va el cuerpo desnudo, no se permite equipaje en ese último viaje, todo se queda aquí. Como yo ya eso lo sé, pues me lo llevo puesto, en emociones, en vivencias. Será el mejor triunfo que pueda llevarme a mi partida. ¿Ustedes dónde creen que esta el valor, si llegamos desnudos y nos vamos igual? Buena tarde.

...gracias por tu tiempo de vida...
María Rodríguez