Grupo de mariposas monarca volando en horizontal contra un cielo azul despejado, con alas naranjas y negras iluminadas por la luz natural

Estaba pensando que una debería decir gracias más a menudo. La verdad es que a mí me gusta darlas, pero aun así siento que no lo hago lo suficiente. Quizá porque hay emociones que se viven tan intensamente que cuesta ponerles palabras. Anoche, después de un concierto, comprendí una vez más hasta qué punto Juan Gabriel y la emoción forman parte de la vida de muchas personas, incluso cuando no están presentes físicamente.

La música como experiencia vital

Anoche fui a un concierto. El artista —o mejor dicho, artistazo— es un muchacho de la tierra que canta fantásticamente. Salí plena del encuentro, exhalando disfrute por todos los poros de mi piel. Es un gran cantante y ofrece un show de categoría oro. Se llama Pedro Manuel Afonso, y además de talento, tiene algo que no se aprende: calidad humana.

Me gustó darle un abrazo fuerte.
Y darle también las gracias.
Porque me regaló bellos momentos de vida.

Vídeo: Pedro Manuel Afonso

Cuando la emoción abre la puerta a la memoria

Cuando volvía a casa, mientras saboreaba las reminiscencias de la música —el eco de las notas mezclado con la dulzura de las voces— apareció en mi pensamiento una ausencia reciente. Alguien que, hace pocos días, partió hacia su último viaje.

Fue una noche plena, y mi mundo emocional estaba a flor de piel. No pude evitar que las lágrimas desahogaran sal de mi cuerpo. Sabemos que todo el mundo le debe una muerte a la vida, pero eso no hace que la pérdida sea más llevadera. Cuando llega, duele. Y duele de verdad.

La muerte como recordatorio de lo vivido

Una no se acostumbra.
Aunque cada día muramos un poco.
Aunque en nuestro cuerpo, a cada instante, mueran y nazcan millones de células.

Hay pérdidas que no se explican, solo se sienten.

Juan Gabriel, un trabajador de las emociones

La persona que vino entonces a mi pensamiento pasó por esta vida dejando una estela emocional tan intensa que el objetivo de dejar el mundo un poco mejor de como lo encontró lo superó con creces. Les hablo del cantante Juan Gabriel.

Figura clave de la cultura popular en México y en toda Latinoamérica, fue mucho más que un artista reconocido mundialmente. Fue un creador incansable de emociones compartidas.

Hay canciones que no solo se escuchan: se viven. Basta que suenen los primeros acordes de Querida para que algo se remueva por dentro. No importa el país, la edad o el momento vital: esa palabra alargada en el aire —querida— se convierte en súplica, recuerdo, ausencia, amor y despedida al mismo tiempo. Quizá por eso sigue siendo, aún hoy, una de las canciones más escuchadas de su historia: porque nombra lo que muchas personas no saben decir cuando el corazón aprieta.

Y quizá sea eso lo que dejan ciertas canciones cuando se apagan: una vibración persistente en el pecho, una especie de temblor dulce y doloroso a la vez. Como esas mariposas en el estómago que no avisan, pero que lo dicen todo.

Vídeo: Juan Gabriel

Música que se reinventa y se siente

Cuando alguien me pregunta qué tipo de música me gusta, nunca sé quedarme con un solo género. Lo mío es la variedad. Y Juan Gabriel era precisamente eso: variedad, reinvención constante, emoción viva.

No se limitaba a cantar lo creado. En cada concierto transformaba sus canciones, como si las estuviera sintiendo por primera vez, como si fueran nuevas.

🎵 La canción más escuchada de Juan Gabriel 👉 Querida
Es considerada la canción más escuchada, reproducida y emblemática de toda su carrera.

El legado emocional de la música

Creativo como un inventor de emociones, logró que millones de personas vivieran momentos memorables solo escuchando su música. Eso, independientemente de gustos personales, conmueve.

Llegué a la conclusión de que Juan Gabriel, conocido cariñosamente como El Divo de Juárez , dejó una herencia musical eterna. Su influencia atraviesa fronteras y generaciones, solidificando su posición como una figura esencial en la cultura musical mexicana. Su voz y sus canciones siguen siendo un reflejo del alma de México. fue un dador de buenos momentos, un auténtico trabajador de las emociones. Alguien que entendió la música como un acto profundamente humano.

Vídeo: Juan Gabriel

Dar las gracias también es un acto de justicia

Gracias por tantas melodías dedicadas a la vida, al amor y al desamor, a lo humilde y a lo grandioso.
Gracias por esas sinfonías donde orquesta y mariachis provocaron pálpitos, ternura, empatía.
Gracias por cantar lo cotidiano, lo terrenal, lo que nos atraviesa.

No soy fan de nadie y, al mismo tiempo, lo soy de todas las personas creativas que saben provocar mariposas en el estómago. Puede gustarme más o menos un estilo, una voz, una canción. Pero cuando veo a miles de personas cantando al unísono, en una simbiosis emocional tan intensa, no puedo hacer otra cosa que dar las gracias.

Gracias, Juan Gabriel, por la labor emocional y social que desarrollaste durante gran parte de tu vida.

Gracias a ustedes también por regalarme un poco de su tiempo de vida. Sus comentarios, desde el respeto y el deseo de compartir, siempre serán bienvenidos.


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